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martes, 12 de julio de 2011

Roy Loney And The Phantom Movers - "Out After Dark"


En un año que vivió la edición de lanzamientos capitales en el entramado del Rock and Roll inmediato y sin florituras, - "It's Alive de Ramones, "Overkill" de Motorhead, "Highway To Hell de AC/DC o "New Values" de Iggy Pop, entre otros- lo cierto es que el debut en solitario del que fuera voz cantante de los Flamin' Groovies en su primera encarnación lo tenía crudo para destacar en un panorama semejante. Pero el tiempo pasa y todo lo asienta, lo que nos permite, más relajadamente, descubrir estas obras de culto y enjuiciarlas en su justa medida, sin el lastre añadido de tener que compararlas con otros trabajos coetáneos y con la vitola de míticos a sus espaldas.

 Loney, aquel tipo que vindicaba el Rockabilly en el San Francisco de Bill Graham y Grateful Dead, llevaba casi una década en barbecho desde su marcha/despido (Qué fue antes, ¿El huevo o la gallina?) de los Groovies, al poco de la edición del fundamental "Teenage Head". Ahora, en el ocaso de los 70's, se mostraba decidido a volver, respaldado por una banda underground más o menos consolidada, The Phantom Movers (lo que pasaría a ser una constante a lo largo de su carrera en solitario, rodeándose en lo sucesivo de gente cómo The Longshots, The A-Bones o, más recientemente, los patrios Señor No) y sacándose de la manga un disco que, desde la misma cubierta, con Roy luciendo Strato y pose á la Pete Townshend, exudaba Rock and Roll.

 "Out After Dark" supone el punto de encuentro entre las distintas influencias que sustentan el background de nuestro hombre, del Rock and Roll 50's al sonido de The Kinks, amén de un componente Punk perfectamente compatible con lo que venían haciendo The Clash o Iggy Pop en aquellos años.

 La incial "Born To Be Your Fool", con ese primer verso tan Groucho Marx ( "I Was Born, Very Young...") nos pone sobre aviso de lo que será una de las constantes del disco, esto es, la querencia por las tesituras acústicas, que no relajadas, en clave de R'n'R, que empapan los surcos del disco. "Used Hoodoo" suena a  jungle music deudora de Bo Diddley por los cuatro costados, "Phantom Mover" es un himno que da paso a la vacilona y puro Roy Loney "Neat Petite". En "Return To Sender", al igual que en "Rockin' In The Graveyard", Loney ajusta cuentas con viejos héroes fifties de juventud, llámalos Elvis o Jackie Morningstar, entre las dos covers tenemos "People, People" un corte histriónico, exaltado y que personalmente me trae a la cabeza a Joe Strummer y sus chicos, aunque me temo que no se trate de algo objetivo. "I Love It" me parece de lo más granado del disco, un tema, intenso, afectado y con un nosequé nocturno y evocador que atrapa irremediablemente. "Scum City" funciona como dos canciones, por un lado, tenemos un cortante Rockabilly que habría hecho descubrirse a The Cramps, por otro, un preciosista interludio acústico de regusto folkie a modo de puente. "Trophy" es lo más cercano a una balada que podemos encontrar en éste disco, mientras que "She Run Away" suena a genuina mezcolanza entre los Kinks, los Stones de principios de los 70's y las Ronettes. Echando el cierre, "San Francisco Girls", un correcto número de R'n'R estilo Sun Records.

 No nos encontramos ante la clase de disco que cambia la dirección de la historia de la música, si bien es de justicia reconocer que tampoco es ésa su intención. Asimismo, supone digno testimonio de la riqueza musical de la década de los 70's, decenio en el que vieron la luz supuestas (abran comillas) obras menores que, de salir hoy día, nos harían hincarnos de hinojos y dar saltos de alegría. Por último, es prueba irrefutable del talento, oficio y saber hacer del gran Roy Loney. "Out After Dark", idóneo ejercicio de celebración del R'n'R, una vez que cae la oscuridad.