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domingo, 30 de junio de 2013
The Rolling Stones - "Voodoo Lounge"
Editado en pleno auge del rock alternativo, en un panorama si no diametralmente opuesto, bastante diferente al que regía en los últimos 80's, "Voodoo Lounge" se destapa como lo que será el libro de estilo a seguir por la banda en sus próximos lanzamientos, a saber: Trabajos muy espaciados en el tiempo, sobrecargados de repertorio que compense sus largos impasses y editados más cómo testimonio de permanencia y/o apoyo de sus giras que cómo expresión creativa per se; lo que no es óbice para afirmar que se trata de una obra notable, bastante superior, de hecho, a lo que venían despachando en entregas anteriores. Pero vayamos por partes.
El redondo abría con una tripleta ganadora, la mejor alineada, quizá, desde los días de "Tattoo You": Con la sinuosidad de "Love Is Strong", la chulería contenida de "You Got Me Rocking" y el chute poppie de "Sparks Will Fly" poniendo las cartas sobre la mesa y confirmando un mejor estado creativo que el que se adivinaba en "Steel Wheels". No, no parece que la inadvertida marcha de un Bill Wyman cuyo grado de compromiso con el grupo había pasado a ser estrictamente nominal haya hecho mella alguna en el entorno de la banda.
"The Worst", deliciosa y arrastrada pieza acústica con Richards haciéndose cargo de la voz, da paso a "New Faces", cuyo uso del clavecín, así como su temática de amor herido remite y mucho a aquellas baladas barrocas con las que intentaban aferrarse a los hit parade en los tiempos lejanos, lejanísimos, de Brian Jones.
"Moon Is Up" supone un cambio radical de tercio, una delicada gema de pop onírico y regusto melancólico envuelta en una producción con toques futuristas y la colaboración del heartbreaker Benmont Tench, cuya aportación termina de remachar uno de los momentos más especiales del trabajo. Cerrando la segunda cara estaba la balada a piano "Out Of Tears", más que cumplidora en su calidad de single potencial.
Un poderosísimo riff propulsa "I Go Wild", disparo rockandrollero con hechuras de himno que preludia a "Brand New Car", número de pocas pretensiones y basamento bluesy, con una letra con regusto a aceite de motor que podría haber figurado en el cancionero del primer Chuck Berry.
Los sonidos de filiación tex-mex, con los que ya habían jugueteado en alguna que otra ocasión, toman cuerpo en "Sweethearts Together", corte en el que no falta ninguno de los ingredientes característicos del género: El bajo sexto de Max Baca, la lap steel de Ron Wood y el acordeón del máximo exponente del género, Flaco Jiménez, dan la ambientación fronteriza necesaria a esta delicada balada.
"Suck On The Jugular", con ese bajo zumbón al comienzo y su aire discotequero y trasnochado da la impresión de ser un descarte del reciente "Wandering Spirit" de Jagger. Uno de los momentos más olvidables del redondo.
Arribando al tramo final del album nos encontramos con una de las piezas mejor pulidas del mismo, "Blinded By Rainbows". Heredera de la cualidad evocadora de tantos temas pretéritos, nos muestra a un Jagger en plenas facultades de transmisión, declamando sobre unos exquisitos arpegios que preceden al estallido del estribillo. Uno de los highlights objetivos del disco, ni más ni menos. "Baby Break It Down" es inevitable que sepa a poco tras el exquisito corte que lo precede, pero no pierde las formas, mostrando una maquinaria engrasada y reluciente, con nuevos bríos, en su faceta más afecta al riff.
Llega el turno de la que fue una de las grandes joyas ocultas de "Voodoo Lounge", que no es otra que la atmosférica "Thru And Thru". Tema orgánico, a corazón abierto, con unos punteos minimalistas de Keith dominando la acción con el acompañamiento ocasional de las acústicas de su técnico Pierre de Beauport y alguna que otra explosión eléctrica, nos muestra a un Richards suplicante y aullador, dándolo todo. Y hablo en pasado de su condición de diamante olvidado ya que su inclusión en la banda sonora de The Sopranos pareció otorgarle un nuevo lustre y reconocimiento al mismo, hasta llegar al punto de ser rescatado para la gira Forty Licks.
"Mean Disposition" echa el cierre a ritmo de rock and roll, con el grupo operando en su formato más básico y deslizando lo que podría interpretarse como una declaración de intenciones a aplicarse ("Yes, i'm going to have to stand my ground/Like Crockett at the Alamo")
Las quince canciones de "Voodoo Lounge" componían el tracklist más largo que habían firmado The Rolling Stones desde los días de "Exile On Main St.". Sin necesidad de entrar en comparaciones estériles o de debatir si tan abultado repertorio respondía a una genuina hemorragia creativa o a la necesidad de entregar un producto de mayor volumen; no cabe duda de que era lo mejor, por homogéneo y bien pulido, que habían entregado en mucho tiempo. No, desde luego no era oro todo lo que relucía -Pese a la consabida firma Jagger/Richards la inmensa mayoría de los temas contenidos están firmados en solitario por uno u otro-, pero cabría preguntarse en qué oscuros negociados andaban metidos otros compañeros de generación de la década que los vió nacer -e incluso de alguna posterior- mientras ellos entregaban un álbum tan fresco, variado, notable y vivificante como el que nos ocupa. Ahí lo dejo.
domingo, 23 de octubre de 2011
The Crepitos - "Wicked Mind"
The Crepitos fueron parte activa de ese marasmo de bandas surgidas en España a finales de los 80's y principios de la década posterior, con querencia por las bandas de culto y especial e indisimulada inclinación por el inglés como lengua en la que expresarse. En la categoría en la que incluimos a los de León también podríamos meter a otros tantos que comparten esas coordenadas, caso de los capitales Sex Museum, los espídicos The Pleasure Fuckers, el Power Pop guitarrero de los Crocodiles, los acólitos al garage/beat 60's cómo Dr Explosion o admiradores confesos del "one, two, three...!" y demás herencia Ramones, caso de, verbigracia, Shock Threatment. En semejante paisaje musical, ¿Qué partido tomaban The Crepitos?
Lo suyo era, a grandes rasgos, el Rock and Roll con matices bubblegum y poperos (podríamos decir Power Pop, pero se dice y se comenta que la etiqueta no le hacía mucha gracia al grupo) aliñado con matices nada desdeñables del Nuevo Rock Americano que despuntó en los 80's, siendo su música algo así cómo el punto de encuentro entre los combos sixties con gusto por la melodía, los Ramones de discos cómo "Pleasant Dreams" y la labor de formaciones cómo The Replacements o los Long Ryders.
"Wicked Mind", un single registrado para el fanzine Rock Indiana, fue la carta de presentación de la banda, amén de un aviso redondo de por dónde iban a ir los tiros de su cancionero posterior.
El tema homónimo, que de paso sea dicho es mi preferido de ellos, da el pistoletazo de salida: Una poderosa batería, un omnipresente órgano, una melodía hiperpegadiza y un acertadísimo uso de los coros son las señas de identidad de este pildorazo de R'n'R hipermelódico y perfectamente construido. "Feather Brain" sería, en un mundo idílico, con un mínimo de cordura, un verdadero top of the charts, toda una exhibición de estilo y poderío en poco más de dos minutos. Es en "No Turning Back" dónde más a las claras se aprecia la querencia del grupo por las estructuras épicas del Nuevo Rock Americano, sin renunciar por ello a sus señas de identidad más melódicas e inmediatas.
Desgraciadamente (y al igual que podríamos decir del 99% del fondo de catálogo nacional de Rock Indiana) el recuerdo que ha quedado de The Crepitos es algo así como de undergrounds del underground, siendo mencionados, casi sin excepción, cómo el grupo de juventud de Juancho Bummer, bajista de los Hard Rockeros -y también recomendables, aunque un escalón por debajo de éstos- Bummer y actual escudero de Paul Collins, sin profundizar en el hecho de que poseían un cancionero formidable, un cúmulo de influencias superior y los ingredientes de una fórmula que les permitió facturar una verdadera colección de potenciales hits. En fin, fuere como fuere, nunca es tarde para enfrentarse al poderío de The Crepitos.
jueves, 16 de junio de 2011
Dr. Explosion - "El Loco Mundo De Los Jóvenes"
Jorge Explosion es un cruzado. Un tipo que, en los primeros compases de los 90's, bien pertrechado de instrumentos vintage y respaldado por un robusto cancionero dió rienda suelta a sus influencias sixties, con parada especial en luminarias algo olvidadas de la british invasion y aledaños como los Troggs, The Standells o The Sorrows, alguna que otra concesión al revival ochentero liderado por los Fuzztones y, -he aquí su gran diferencial-, equilibrando la balanza, poniendo en igualdad de condiciones, formaciones patrias como Los Brincos o Los Salvajes.
Pese a que casi todo el mundo cree que "El Loco Mundo De Los Jóvenes" es el debut de los astures, lo cierto es que la banda se había presentado en largo poco antes con el cuasi-maquetero , "Vivir Sin Civilizar" ostentiblemente más escorado hacia terrenos Rythm & Blues que su sucesor aunque ya apuntando maneras.
Alternando sin tapujos cortes en castellano con incursiones en la lengua de Shakespeare, el disco abre con una tripleta perteneciente a la primera categoría. Las dos primeras, "¡Basura!", y la, solicitadísima en sus shows, "Eres Feo, Chaval", dejan claro que, pese a los mimbres en los que basan su sonido, su lírica transitaba, al menos en esa época, por otros vericuetos, abrazando el gamberrismo y haciendo del desenfado sus armas más reconocibles. "Rompí la Televisión" suena a glorioso garage rock, con deliciosa caída melódica que da paso al cover de "Garden Of My Mind", pretérito número de The Micky Finn que más tarde pondrían en boga los Fuzztones. "I Really Don't Care", nos trae a la cabeza , irremediablemente, a Sky Saxon y sus Seeds, mientras que "Free Your Troubled Mind" es, desde su mismo título, un corte de garage con ramalazo psych de manual. Descubren sus influencias instro surf en "Breakin' The Wave" y sacan a pasear toda su chulería en "Hey Little Girl", corte matador, pilotado por un riff incontestable.
Mención especial merece "Someday", mi preferida del disco y casi diría que de la banda. Pese a mantener el anclaje en terrenos sesenteros y afectos al rock garagero, avanza en cierto modo el viraje que darían, en ocasiones posteriores, a terrenos rayanos al Power Pop. Una verdadera joya. Retoman el pulso surfer en "Surf n' Shake" un corte a medio camino entre Link Wray y los Trashmen. "Peep Show Baby" es otra verdadera pieza de orfebrería musical, una canción perfectamente empastada y otra de las cimas del redondo. Ya en los últimos compases del disco, enlazan un par de relecturas de relumbrón, un contundente "Vivir Sin Tí" de los Stones de Las Ramblas, Los Salvajes y "Let Yourself Go" de los casi ignotos, y suponemos por su nombre que gran influencia, The Music Explosion. "Come Back" echa el cierre a ritmo de country folk a la usanza de cómo lo facturaban los Rolling Stones de Brian Jones.
Es posible que Dr. Explosion no cuenten con la admiración de aquellas tribunas de opinión que otorgan prioridad a la innovación sobre las canciones, aún a riesgo de que el exceso de lo primero adolezca de escasez de lo segundo, tampoco creo que gocen del aplauso de según que medios, que vuelven la vista a todo lo que huela a 60's, no así a lo que lleva el sello de décadas posteriores. Aunque lo más seguro es que a Jorge, alguien al que no le tiembla el pulso a la hora de decir que el "Rock es aburrido, el Rock and Roll diversión" o de cargar contra el Cd-Rom, poniéndolo a la altura del calimocho en un símil de tintes enológicos, todo eso le importe un bledo. El y su banda siguen ahí, editando discos, ofreciendo conciertos explosivos y luchando por su particular concepción de esta nuestra música.
lunes, 16 de mayo de 2011
The Devil Dogs - "Saturday Night Fever"
Paradigma de entidad insobornable y por encima de tendencias, The Devil Dogs practicaban la clase de sonido que causaba furor entre los acólitos del sello underground Crypt Records, a saber: Querencia por lo vintage, gusto por los decibelios y la inmediatez por bandera. En sus anteriores y muy recomendables LP's ya habían dejado afianzada su fórmula, eminentemente heredera del sonido de su ciudad, desde la prehistoria pop del Brill Building (factoría compositiva detrás de algunos éxitos de, por ejemplo, The Ronettes) al Punk de los Ramones pasando por, cómo no, las glorias locales del proto-punk, formaciones como New York Dolls o The Dictators. Súmale a eso un innegable aura fifties vía Elvis y algunos ramalazos Surf/Doo Woop sesenteros á la Beach Boys y te podrás hacer, más o menos, una idea de cómo sonaban Fabulous Andy G y sus compinches, pasándolo todo, eso sí, por el turmix del Punk n' Roll más salido de madre.
Y es que para "Saturday Night Fever" la banda tuvo a bien afilar su sonido, subiéndolo de revoluciones y reduciéndolo en minutajes. Quizás la labor a los mandos del salvaje de Kurt Bloch (de The Fastbacks y productor de grupos como Supersuckers o Nashville Pussy) tuviese algo que ver en este endurecimiento. Cábalas aparte, la tripleta inicial "Big Fuckin' Party"/ "Dance With You Baby"/"Gonna Be My Girl" suena cómo poco menos que una andanada que, irremisiblemente y según como nos pille, puede ponernos las pilas para el resto del día o causarnos una terrible jaqueca. No se pierden en florituras los Dogs, facturando momentos completamente motorheadianos, hasta en los títulos - "I Don't Believe You", "Back In The City"- escupiendo salvas punkarras del calibre de "Stuck In 3rd Gear" o poniendo su corazoncito Rockabilly al servicio de la distorsión y el guitarreo más pasados de rosca, o lo que es lo mismo, "Alright!". Pero The Devil Dogs también tenían su poso poppie urbanita, y ahí es donde entran en juego "Backstage" -gloriosa- o esa adictiva "Sweet Like Wine" que suena a declaración callejera definitiva. Su "Be My Baby", vaya. Y hablando de The Ronettes, la tríada Spector resulta objeto de tributo mediante una conseguida relectura de "So Young". El otro ofrendado es el chico de Tupelo, del que se marcan un speedico "Burnin' Love".
The Devil Dogs demostraron, igual que tantos otros antes (y alguno después) que con un puñado de power chords, unos estribillos adictivos y la chulería para parar un tren que poseían, es perfectamente posible crear una obra magna de Rock And Roll. Y si no me crees prueba a colarte en esta gran fiesta que es "Saturday Night Fever" y me lo cuentas.
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