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sábado, 7 de enero de 2012
Supersuckers - "The Evil Powers of Rock 'N' Roll"
Curioso contraste el que tuvo que producirse en la nómina de Sub Pop cuando decidieron reclutar a los Supermamones. Pongámonos en situación: Nos encontramos en los primeros 90's, en la ciudad de Seattle, germen, cuna y epicentro de aquello que se dió en llamar grunge, en pleno reinado de grupos como Pearl Jam o Soundgarden. ¿Y quiénes eran el nuevo fichaje de la escudería? Unos tipos que decían venir de Tucson, surgidos de las cenizas de un combo punk pretérito, The Black Supersuckers, con pintas de cowpunks pasados de rosca y capitaneados por un tal Eddie Spaghetti.
Venían dispuestos a despeinar al personal a base de Punk n' Roll cavernícola y macarrónico, y en esas estuvieron la primera mitad de la década, hasta la edición del nunca del todo ponderado "The Sacrilicous Sounds of the Supersuckers", en el que su habitual R'n'R hijo de Motörhead y primo hermano de Zeke abría la puerta a duelos guitarreros á la Thin Lizzy (combo del que la banda se declararía en lo sucesivo como heredero y valedor) y una querencia más acusada por las tesituras clásicas.
"The Evil Powers of Rock 'n' Roll" primer lanzamiento de la banda tras su flirteo con el country, es, claramente, un disco continuista con respecto a "The Sacrilicous..." aunque con mayor tendencia si cabe por lo clásico, las melodías, los solos y el clasicismo rockero bien aliñado con su chulería marca de la casa. El cambio, cómo era de esperar, no sentó nada pero que nada bien al sector más talibán de sus fans, que no dudó en echarse a llorar por las esquinas acusando al grupo de pasarse al heavy metal (sic) venderse y esa clase de acusaciones, pobres de contenido, que suelen verter aquellos que conciben su música como una suerte de compartimento estanco cerrado a cal y canto a cualquier posible apertura.
El común de los conocedores de la banda, en cambio, no dudan en considerar al "Evil Powers..." como uno de los mejores -sino el mejor- disco de los Supersuckers. Y con razón, desde luego: Nos encontramos ante un redondo potente, clásico, atemporal y, lo más importante de todo, libre de todo corsé estilístico más allá del de puro y simple Rock And Roll.
El disco abre a toda máquina, con "The Evil Powers of Rock 'n' Roll", "Cool Manchu" y "I Want The Drugs", atómicos cortes de Punk n' Roll, pero más tamizados, lejos de la suciedad de lo que exhibían en "The Smoke Of Hell". "Santa Rita High" aleja un poco el pie del acelerador pero mantiene el pulso hasta llegar a su icónico final para dar paso a la punkarrera "Dead Meat".
"Stuff n' Nonsense" mostraba una cara hasta la fecha inédita en la discografía de la banda: La de su innegociable condición de creadores de grandes melodías,mostrando su corazón más (pongan todas las comillas que gusten) pop por así decirlo, siendo de paso una de mis preferidas del álbum. No menos inédita era, dentro de sus cánones sónicos habituales, "Dirt Roads, Dead Ends and Dust", una poderosa a la par que épica exhibición de Roots Rock que tuvo que dejar boquiabierto del todo a ese sector de seguidores desencantados del que os hablaba más arriba.
En "Fisticuffs" y "Gone Gamblin" retoman su vena más espídica y marrullera dando paso a la hímnica "My Kickass Life" , toda una declaración de intenciones ("I’m in the band/I’m the man with the goldtop in my hand") Preludiando el final tenemos la solemne "Goin' Back To Tucson", la brevísima -y destacable- "I Can't Hold Myself the Line" inspirado ejercicio de Punk Rock old school donde la sombra de Social Distortion se perfila alargada y, poniendo punto y final, "Hot Like The Sun" suerte de doble canción en una, de acelerado y desquiciado comienzo para desembocar en el monolítico y saturado corte que despide este genuino festín de Rock and Roll.
"The Evil Powers..." terminó de consolidar a los Supersuckers en su condición (que hoy, tantos años después, todavía mantienen) de grupo de culto absolutamente fiel a sí mismo y sus circunstancias. Ajenos a florituras y vaivenes del negocio siguen proclamándose allá donde van "the greatest rock and roll band in the world since Thin Lizzy" , y, el hecho de que eso sea cierto o no resulta del todo irrelevante si lo comparamos con la actitud,el corazón y las pelotas que demuestran al vindicarse como tal.
sábado, 14 de mayo de 2011
The Black Crowes - "By Your Side"
Hay veces en las que uno se muestra tan a contracorriente de los postulados mostrados por los seguidores de ciertos grupos (y, en ocasiones, suscritos por éstos) que llega a preguntarse si realmente puede considerarse fan o no de el. Algo así me sucede a mí con los Black Crowes. Me explico.
El común denominador de su público considera "Amorica" su obra maestra y le concede a este "By Your Side" el status de obra menor, llegándolo a poner en inferioridad de condiciones con respecto a sus recientes álbums de regreso. Para más inri, los propios hermanos Robinson, unos bocas de cuidado, no guardan muchas palabras amables para este disco y si tomamos sus declaraciones al pie de la letra extraemos la conclusión de que su carrera empezó con el "Lions", considerando su etapa anterior, la más granada, cómo poco menos que un prólogo. Para mí, en cambio, "By Your Side" supone, en dura pugna con su debut, la cima de lo editado bajo la etiqueta de los cuervos de Atlanta. Comparte con "Shake Your Money Maker" una querencia por la inmediatez y una inequívoca pretensión de volver a las raíces que lo aleja diametralmente de las texturas de "Amorica" o "Three Snakes And One Charm".
El sonido del disco se nutre de los Stones era Mick Taylor, los Aerosmith más viciosos de los 70's y, muy especialmente, de Led Zeppelin. Completaban la fórmula añadiendo una serie de deliciosos matices Souleros, coros gospel y secciones de viento que ahondaban en el componente nocturno y festivo del disco.
Y es que "By Your Side" sabe a periplo noctámbulo, a deshoras, a malas compañías que pueden ser las mejores en esa tesitura. No se nos escapa que, según declaraciones del propio Chris Robinson, la mayor parte del material del disco fue compuesto en Nueva York, en una época en la que el frontman vivía la noche de la ciudad de los rascacielos intensamente, siendo un habitual de su escena discotequera. Y esa nocturnidad empapa los surcos del disco.
El disco abre fuerte, con trallazos del calibre de "Go Faster" y "Kickin' My Heart Around". "By Your Side" supone la primera incursión en terrenos Soul y la crujiente "HorseHead" da paso a una de las cimas indudables del redondo, "Only A Fool" exuberante corte, enriquecido por los metales.
"Heavy" otra gran canción, precede a "Welcome To The Goodtimes". Dios, que canción tan evocadora, resulta sumamente fácil dejarse llevar por ella y verse rodeado de nieve, literal y, ya saben, figurada. Algo así como un villancico cósmico. "Go Tell To The Congregation" mete el dedo en la llaga del gospel y el funky. Un delicioso hammond conduce "Diamond Ring", grandioso corte, arropado de coros con regusto negroide. Ya en la recta final nos encontramos con "Then She Said My Name" y "Virtue And Vice", especial mención para esta última, la más marcadamente Zeppeliniana del redondo, épica, contundente y mística.
Lo repetiré una vez más: Para mí, de lo mejor de los Crowes. Aunque al sector más americana de sus seguidores no le hiciera mucha gracia ver a su banda enfundada en boas de plumas y retomando el pulso con el que habían irrumpido años atrás, no puede negarse la grandeza de este álbum. Su grado de excelencia y riqueza musical rayan en lo intimidatorio. Las canciones que contiene, frescas y atemporales, no han perdido un ápice de su pujanza y la avasalladora positividad que transmite continúa siendo irresistible.
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