Mostrando entradas con la etiqueta Hard Rock. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Hard Rock. Mostrar todas las entradas
martes, 3 de abril de 2012
Redd Kross - "Third Eye"
Power Pop. Etiqueta polémica, a su manera: Teniendo en cuenta que alude al Rock n' Roll de acentuado apartado melódico, podríamos aplicárselas a combos tan diferentes cómo los mágicos Big Star, los bombásticos Badfinger, The Rubinoos, con su nervio teenager; los hard rockerísimos Cheap Trick; la tríada The Nerves/Plimsouls/The Beat, que marcaron los pasos del género en los primeros 80's; Dwight Twilley, el trovador new wave del género... Incluso, si nos pilla con la disposición anímica adecuada, podemos hacer extensible la demarcación estilística a la etapa londinense de los Flamin' Groovies, los primeros Ramones y la facción del punk británico conformada por grupos como The Jam o los Buzzcocks. Es más, si nos pilla con el día completista, podemos preguntarnos, ¿Fueron The Beatles, sin saberlo, la primera banda de power pop?
Lo que sí podemos dar por sentado es que, en los primeros 90's, a los hermanos McDonald, líderes de Redd Kross, no podían dárseles en menos tales cuestiones. Y es que, pese a capitanear uno de los considerados buque insignia del género en las últimas décadas, el radio de acción musical de la dupla se escapaba en no pocas ocasiones de la etiqueta que se les había impuesto.
Tras unos titubeantes comienzos flirteando con la escena punk/hardcore de los suburbios de L.A, los excéntricos hermanos terminaron por rendir su talento a las bondades de la melodía y la cultura pop, a ser posible de eras pasadas, pero sin sacrificar su compromiso con lo actual. La epifanía que se adivinaba en "Neurotica" (producido por Tommy Ramone, ahí es nada) terminaba de confirmarse en éste "Third Eye", redondo de generosos mimbres y para algunos, entre los que me incluyo, cima discográfica de la banda.
"Third Eye" amalgama las distintas aristas que conformaban el background de Jeff y Steve McDonald: Aquí hay punk de la vieja escuela, abundantes dosis de hard rock (las solistas de Robert Hecker no conducen a dudas a ese respecto) y, sobre todo, un palpable corazón bubblegum, música que había conseguido obsesionar a los hermanos en las fechas de gestación del álbum.
Y es precisamente a ritmo de bubblegum cómo empieza el disco: Ahí tenemos la colosal "The Faith Healer", fusilada -con mucho estilo- a los 1910th Fruitgum Co. y su hit "Goody Goody Gumdrops", pasada por el turmix del alt rock de la época. Y es que esa fue siempre una de las mayores virtudes de Redd Kross, encajar siempre en las tendencias del momento, precisamente por encontrarse fuera de ellas.
"Annie's Gone", de esquemática letra, muestra la cara más punk de la banda, que no ceja en su gusto por la melodía ni en tales tesituras; "I Don't Know How To Be Your Friend", con su delicada primera parte acústica y la posterior explosión eléctrica, muestra cuánto han crecido desde los descocados días de "Born Innocent" y las diferentes texturas en las que saben moverse.
"Shonen Knife", con una intro que no habría desentonado en un redondo de heavy metal de la década anterior, es un guiño al célebre power trio japonés: "Come right in now, enjoy a Choco Bar/With the Shonen Knife/Yes, the rock and roll stars". Las chicas de Shonen Knife, cumplidoras hasta lo indecible, le respondieron al año siguiente escribiendo "Redd Kross" que decía: "Redd Kross, crazy people in L.A/Redd Kross, genius people in L.A". Cómo pueden ver, un bonito affaire entre bandas de culto.
La exquisita "Bubblegum Factory", todo azúcar, cierra el círculo estilístico del disco, homenajeando la génesis de la música que lo inspiró. Denostada por el crítico sesudo, pero irresistible para cualquiera con un corazón pop por el que corra algo de sangre, la obra de los mentados 1910th Fruitgum Co. o The Archies se perfila tan necesaria en la gestación de "Third Eye" como la que más. Tras la exhibición de puro pop, contrasta "Where Am I Today?" con su tono introspectivo e incluso lánguido, articulado en una canción perfectamente construida.
"Zira [Call Out My Name]" rezuma energía, positivismo y frescura: Ése estribillo a tres voces, el manejo prodigioso de los coros y una sobresaliente labor guitarrera apuntalan uno de los platos fuertes del disco. "Love Is Not Love", atmosférica gema de basamento poppie da paso a otro pildorazo incontestable, "1976", o lo que es lo mismo, Redd Kross sonando más a KISS que los propios KISS de la época, rematando la jugada los coros del batería Victor Indrizzo, destacado émulo de Paul Stanley, a tenor de lo escuchado.
Ya en la recta final nos encontramos con la fabulosa "Debbie & Kim", un corte tan épico como inmediato, de estribillo demoledor y que prácticamente condensa todas las virtudes del redondo. "Elephant Flares" echa el cierre, ubicando sus coordenadas entre el arena rock setentero y los Beatles de "Sgt. Peppers".
En los poco más de cuarenta minutos de "Third Eye", Redd Kross condensaban más sabiduría musical e iban más lejos de lo que otras tantas bandas ni tan siquiera alcanzan en décadas. En sus surcos podemos encontrar inmediatez, virtuosismo, preciosismo, crudeza, gusto por lo clásico y sentimiento de contemporaneidad. Conceptos contradictorios, sin duda, pero que en este caso no conducen al oxymoron.
sábado, 3 de marzo de 2012
Manitoba's Wild Kingdom - "...And You?"
¿Qué se traían entre manos The Dictators en 1990? En teoría, si nos atenemos estrictamente a la actividad realizada bajo el nombre de la nunca del todo ponderada banda neoyorquina, el grupo se encontraba en pleno standby; Ahora bien, en la práctica, el carismático "Handsome" Dick Manitoba se encontraba al frente de un proyecto en el que le acompañaban Ross The Boss, Scott Kempner, JP Patterson y Andy Shernoff quién, como de costumbre, se encargaba de las tareas compositivas en su totalidad. Dicho en corto, The Dictators en pleno estaban operando bajo otro nombre (Sólo Dios sabe con qué fines).
¿Cuáles son -de haberlas- las diferencias sónicas con la banda madre? Así a botepronto pocas se me ocurren. El histrionismo de Manitoba, el gusto por los coros y las melodías trabajadas se mantienen intactos. Afinando en exceso podríamos señalar cómo diferencial el trabajo guitarrero, en el que parecen darle correa a un Ross The Boss en plena resaca heavy (Cabe recordar que llevaba buena parte del decenio calzando taparrabos a las órdenes de Manowar) lo que sin duda les acercaba al -ya en trayectoria descendente- boom hard rockero de los últimos 80's, en el cual estos Dictators 2.0 daban la impresión de querer encajar. Manteniendo sus señas de identidad, eso sí.
El disco abre encadenando tres salvas de largo alcance,de tanto, que algunas figuraban en los set lists de las últimas giras de los 'Tators. Me estoy refiriendo, cómo no, al explícito disparo inicial, "The Party Starts Now!", la poderosísima "Haircut And Attitude" y ese genuino grito de guerra con el que suelen abrir sus shows, "New York, New York". Poderosos cortes, hímnicos, que basculan entre el Hard y el Punk. "D.W.I" habría encajado sin problemas en los surcos de un "Go Girl Crazy!": Corazón punk, melodía pegajosa como el chicle y minutaje breve, para que pedir más.
"I Want You Tonight!" retoma el gusto por el riff definitivo y el himno macarra de corearse puño en alto. En "Fired Up", "The Perfect High" y "Had It Coming" muestran su cara más Hard & Heavy, con el bueno de Ross explayándole a las seis cuerdas, a veces en demasía, como en el caso de "Prototype" (Corte que, en cierto modo preludia a ese "I Am Right" de su laureado disco de "reunión", "D.F.F.D") Finalmente, cómo colofón, tenemos la trallera "Speedball", el momento más "metálico" que Andy Shernoff haya firmado jamás.
Lo cierto es que, dando por sentada su calidad (a fin de cuentas sus artífices son The Dictators, unos tipos incapaces de grabar un mal disco) "... And You?" es un trabajo algo desconcertante. Lo es, además de por las razones citadas más arriba, por lo en "tierra de nadie" que los dejaba: Para sus seguidores de toda la vida, se trataba de un desplante inexplicable; para el target que pretendían conquistar, aquellos maduros proto-punks no tenían mucho que ofrecerles; Para nosotros,un disco a reivindicar y una -otra- prueba más de la grandeza que atesora el combo neoyorquino, qué incluso cuándo apostaban por el perfil medio y el sutil cambio estilístico tiraban a dar. Larga vida a The Dic... Manitoba's Wild Kingdom!
martes, 1 de noviembre de 2011
Rose Tattoo - "Rose Tattoo"
No es gratuita la alusión a AC/DC, o al menos no se circunscribe sólo al ámbito geográfico. Cabe recordar que en los seminales Buster Brown ya se dieron cita componente futuros de ambas formaciones (Phil Rudd y Angry Anderson, concretamente) y, para terminar de cerrar las conexiones, éste debut fue producido por los inseparables Vanda-Young, parte fundamental del sonido de los hermanos Young hasta "Powerage".
Sin embargo, sería un error considerar a Rose Tattoo como un mero grupo al rebufo de AC/DC. Cierto, compartían la misma concepción del riff simple y demoledor, las raíces marcadamente rythm and blueseras y el toque canalla y pendenciero que los acercaba al Bon Scott de aquellos años (esos tatuajes patibularios...) Pero no es menos verídico que el uso del slide, los matices sureños y los ramalazos casi punks que ofrecía su música en ocasiones los presentaba como una oferta compatible, que no sucedánea, de lo que destilaban los autores de "High Voltage".
Siempre consideré una de las mayores virtudes de Rose Tattoo la -potencial- amplitud de su propuesta sónica. Lo que se destila en este debut (o en "Assault And Battery"; o en "Scarred For Life") podía gustarle tanto a un acólito al Hard Rock, fan de los mentados AC/DC, Lynyrd Skynyrd o Motorhead cómo a un seguidor del estallido Punk que tenía lugar a ambos lados del atlántico. Ilustrativa estampa la de la banda compareciendo en festivales cumbre del Hard & Heavy europeo mientras colaban algunos de sus singles en los charts más punkarras del viejo continente. La cosa tiene mérito, y más aún a finales de los 70's, cuando las diversas escenas musicales enfrentadas no resolvían sus diferencias debatiéndolas en torno a una mesa camilla, precisamente.
El disco abre con los que quizá sean los dos grandes himnos de la banda, los que en el futuro serían sus temas más versionados, "Rock N' Roll Outlaw" y "Nice Boys"; sendas declaraciones de intenciones, repletas de riffs matadores y slide por un tubo cortesía de la pareja Pete Wells/Mick Cocks, que borda un trabajo guitarrero tan deudor del Southern Rock cómo de la inmediatez Punk. "The Butcher And Fast Eddy" es una puesta al día de sus raíces bluesys pasadas por el filtro de su insoslayable macarreo. "One Of The Boys", una de las cimas del redondo, es el ejemplo perfecto para el que quiera comprobar la mentada amplitud de propuesta de la que os hablaba más arriba. "Remedy", "Bad Boy For Love" y "T.V" mantienen el pulso a base de espídico R'n'R, facturado de una manera en la que los 'Tats tenían pocos rivales.
"Stuck On You" es el primer -y único- remanso de relativa calma que nos concede este atómico debut, y aunque sea algo subjetivo, le veo ciertas concomitancias con The Who. Quizás sea por la manera de entrelazar guitarras acústicas y eléctricas, o por el tono de fuerza contenida que predomina en la canción. El riff inicial de "Tramp", por eso de seguir con las comparaciones -odiosas pero orientativas- nos remite a lo que ese mismo año facturaban The Dictators en su inmortal "Bloodbrothers", y, a la usanza de los neoyorquinos, supura actitud callejera y badass por los cuatro costados. Como colofón nos encontramos con otra de las imprescindibles en los sets de los australianos, que no es otra que la atropellada y macarrísima "Astra Wally".
Cómo dejaba caer al principio de este artículo, el sino de Rose Tattoo fue el de tantas otras formaciones seminales y/o de culto, siendo su legado más conocido durante años por las vindicaciones de las que fue objeto que por el valor intrínseco de su obra. Poca cosa para la que es, según me dijo alguien en una ocasión, "la banda más grande de Australia" ("¿Y qué pasa con AC/DC?" repliqué, a lo que se me respondió, con toda lógica, "Esos no son de allí,¡ ni siquiera son de este planeta!")
martes, 27 de septiembre de 2011
Roky Erickson & The Aliens - "I Think Of Demons"
Corría el año 1979 y un tipo de Tejas, Roger Kynard Erickson, había recorrido, qué duda cabe, un largo y tortuoso camino para llegar hasta ese punto. Tras su paso por los fundacionales 13th Floor Elevators, piedra de toque en lo que fusión de Garage y Psicodelia se refiere, nuestro hombre vivió su particular via crucis por los abismos de la locura, agravados por sus años de consumo descontrolado de ácido en una banda sobre la que siempre sobrevoló el espectro del caos y la sordidez. A su biografía me remito.
Años de confinamiento en un psiquiátrico, ejerciendo de carne de electroshock y compartiendo alojamiento con verdaderos psicópatas (algunos fans de su antigua banda, según cuenta) Lo más razonable era dar por perdido a Roky como artista, alguien al que la medicación reduciría su creatividad al mínimo y que tras salir de su reclusión consumiría sus días viviendo de una paga del estado, manteniendo el fantasma de la esquizofrenia a buen recaudo a base de barbitúricos.
Afortunadamente, y en ocasiones, las previsiones en apariencia más obvias pueden verse desmentidas por el desarrollo de los hechos. Al poco de recobrar la libertad, Roky pasó de seguir medicación alguna, lo que si bien le llevó a protagonizar más de una excentricidad al cabo de los años, también le permitió pleno acceso a sus musas, a reclutar una banda que le procurase sólido respaldo y, en fin, a editar un debut en solitario que afianzase su posición en el mundo de la música, más allá de la de viejo icono de una banda de culto de los lejanos 60's.
Concebido en principio como una suerte de álbum conceptual inspirado por el cine de terror, lo cierto es que "I Think Of Demons" termina revelándose, no sé si involuntariamente, sabedores de los avatares vitales de su protagonista, cómo algo más profundo, poseedor de una entidad propia y un espíritu perfectamente reconocibles.
Lo primero que sorprende al ponerlo a rodar es que poco o nada queda de las texturas lisérgicas con las que tan afanosamente trabajó en los Elevators. Sigue habiendo un innegable poso psicodélico, ciertamente sutil, pero el disco suena en su mayoría a Hard Rock aliñado de inmediatez y riffs incontestables, con duelos de guitarras y potentes solos. "Two Headed Dog", que con el tiempo sería uno de sus himnos de siempre, es la encargada de mostrarnos este nuevo giro sónico a seguir. También de lo que será una tendencia de buena parte de su cancionero: El minimalismo lírico, basando la canción en la repetición de un par de versos y confiándolo todo a la pasión interpretativa.
"I Think Of Demons" es otra de las cimas del álbum, un corte de adictivo riff y con un poso melódico nada desdeñable, que se ve seguida por otro anthem del calibre de "I Walked With A Zombie", canción de marcadas costuras baladísticas fifties que evidencia que la abundante retórica sobre zombies, demonios, vampiros y demás fauna de ultratumba no puede enmascarar el corazón rocker de Erickson, el fan irredento de Buddy Holly que, en los shows de aquellos años versionaba temas de Phil Spector.
"Don't Shake Me Lucifer" suena completamente a los Rolling Stones de Mick Taylor, siendo francamente fácil imaginar al Jagger de los primeros 70's poniéndole voz, un brioso Rock And Roll que para nada hubiese desentonado en el "Exile..." "Night Of The Vampire" baja las revoluciones, un medio tiempo de aura ominosa que da paso a par de temas en la pura tradición del Hard Rock crudo y no exento de cierta melancolía en el que abunda el disco, "Bloody Hammer" y "White Faces". Las épicas y guitarreras "Cold Night For The Alligators" y "Creature With The Atom Brain" preceden a "Mine Mine Mind" exponente de mi Roky Erickson predilecto, a saber: El fino creador capaz de conjugar riffs rocosos, melodías perfectas y ambientes místicos sin despeinarse un pelo de la barba.
"Stand For The Fire Demon" sigue la senda de cortes previos como, verbigracia, "Night Of The Vampire", una suerte de letanía tortuosa, densa y eléctrica que anticipa la grand finale con "The Wind And More", inamovible en los sets de sus shows, y, en este caso felicitémonos por ello, poseedora de todos los clichés, musicales y estéticos que le presuponemos al de Austin.
Como era casi de esperar, la repercusión de "I Think Of Demons" fue, siendo generosos, modesta (¿Un naúfrago de la era del ácido colándose en los charts la era de la MTV, los sintetizadores y el arena rock? Siéntate y espera) Pero al menos sirvió para, como se apuntaba más arriba, apuntalar a nuestro hombre en el negocio y renovar su fe en la música, granjeándole de paso un reducto de fieles seguidores y dando el pistoletazo de salida a una singladura abundante en buenos trabajos, cuyas muestras se extienden hasta prácticamente nuestros días. En fin,y haciéndome eco del grito de guerra de sus valedores sólo me resta deciros eso de: Don't Knock The Rock!
sábado, 25 de junio de 2011
Guns And Roses - "Lies"
Quizás peque de rarito al decantarme por el mini EP acústico que la por entonces última sensación del Rock and Roll había tenido a bien a editar, cómo una suerte de preludio básico, de cinco piezas, ante la hecatombe de corte barroco, "Use Your Illusion", que devendría al poco, pero seamos francos: La blogosfera está saturada, en su 99% de odas a su álbum de debut, a los Illusions y puede que hasta de su ajuste de cuentas con el Punk Rock y demás influencias de juventud, el controvertido "Spaghetti Incident". De acuerdo, es más que posible que también haya decenas de artículos de "Lies" pululando por la red, pero, quiero pensar, serán menos.
Tras esa bomba de neutrones, de efectos purificadores y a mil millas de lo que destilaban otros paisanos suyos, "Appetite For Destruction", paradigma y a la vez superación de la etiqueta Sleazy, explosivo artefacto que vindicaba la herencia del Hard Rock de los 70's (llámalo Led Zeppelin, o, mejor todavía, Aerosmith) aliñado con energía Punk y envuelto en componente Glam y callejero, ahora tocaba relajarse un poco y descubrir su faceta más classy y relajada, la más afecta al Rock de raíces acústicas, por así decirlo.
En "Lies" la banda mostraba su querencia por la obra de formaciones como The Rolling Stones o The Faces, o sea, que en esta ocasión era Izzy, su elegante rítmica, el que se llevaba el gato al agua, facturando cortes de genuino Rock and Roll acústico, etílico y jaranero, sin producciones de la época que lastrasen el producto final y transmitiendo una innegociable sensación de inmediatez y naturalidad.
El disco abre con un corte claramente deudor de las enseñanzas promulgadas por los Stones del "Sticky Fingers", "Patience", un exuberante tema en el que las guitarras acústicas llevan el peso, con un delicioso cambio de registro al final; "I Used To Love Her", mete el dedo en la llaga en una de las grandes bazas líricas del combo: Las temáticas políticamente incorrectas. En esta ocasión tocaba ponerse en la piel de un tipo que acaba de cargarse a su chica porque hablaba demasiado. En el plano estrictamente musical, un corte vacilón, que, quizá con otra letra, no habría desentonado en un disco de los Georgia Satellites. En "You're Crazy" Axl da rienda suelta a su faceta más histriónica y desatada, precediendo a esa grand finále, rayana en lo tragicómico que es "One In A Million", aquí el pelirrojo de Indiana se transmuta en una suerte de misántropo (bueno, algo de eso hay en W.A.R) que despotrica contra polis, gays, negros, racistas, y prácticamente todo lo que ose caminar por este mundo, por cierto, un corte matador, rayano en lo épico, a su modo.
No se me escapa que en ciertas subescenas las pistolas de Los Angeles no gozan de mucho crédito, llegándose en ocasiones a la mofa y la burla contra ellos. A mi, en cambio, me parecen que son la última banda de R'n'R de cuantas alcanzaron el mainstream que merece la pena, amén de su labor de rescate y puesta al día de formaciones por aquel entonces prácticamente olvidadas como Rose Tattoo, New York Dolls o los Misfits, que en ocasiones han llegado a reconocer lo importante que fue la mano tendida por Slash, Duff y Cía. de cara a sus retornos. Por último, todos aquellos que se quedan con la imagen de Axl en calzoncillos, entronizado en su rol de rockstar excesiva y exprimiendo su voz ante audiencias multitudinarias, deberían sentarse a escuchar las deliciosas canciones que dan forma a este "Lies", que no se si figuran entre lo más granado, pero sí atemporal,que firmaron Guns And Roses.
lunes, 20 de junio de 2011
Backyard Babies - "Total 13"
He aquí una banda que me produce sentimientos encontrados. Los Suecos, pese a facturar éste pequeño clásico del Rock and Roll en el ocaso de los 90's, me parecen una banda que, la mayor parte de su carrera posterior nadaron en la medianía, excepción hecha a un puñado de temas, y, sobre todo, a ese tratado de Rock límpido y á la Hellacopter que fue "People Like People Like Us". Su final ni siquiera podemos decir que fuera malo, sino, puede que peor tadavía, insulso. Sin pegada. Pero no adelantemos acontecimientos. En el '98, los chicos del patio de atrás, eran una banda dispuesta a arrasar en el underground europeo, con un Dregen recién huido de The Hellacopters para dedicarse a tiempo completo a la banda de su vida.
En "Total 13" se aúnan las enseñanzas de Mike Ness y sus Social Distortion, los Dead Boys y los Ramones con los poderosos riffs de grupos cómo AC/DC, con especial parada en la movida Angelina 80's, representada por tipos como Guns And Roses o Faster Pussycat, equilibrando la balanza, el glamour y savoir faire de una influencia diría que fundamental en los primeros compases de la banda: Hanoi Rocks.
El disco guarda más semejanzas con un greatest hits que con un compacto al uso, funcionando como una equilibrada sucesión de riffs matadores, estribillos de puño en alto y letras chulescas. "Made Me a Madman", clásico instantáneo de la banda, abre fuego, y, lo que viene después de ahí, por todos debería ser conocido: Cortes infecciosos del tipo de "U.F.O Romeo", "Highlights" o "Get Dead", el single perfecto de Punk n' Roll refrescante y pegadizo como el chicle que es "Look At You", el macarreo destroyer deudor de Motorhead (esa línea de bajo, amigos) en "Let's Go To Hell", la muralla sónica de "Spotlight The Sun", el Hard a medio gas, que no potencia de "Eightballed". Las avasalladoras guitarras de "Ghetto You" dan paso a otro de los, a mi juicio, grandes himnos del redondo, "Subculture Hero". Echando el cierre, la tripleta final, la rockandroller "Bombed", la hipervitaminada "Hey, I',m Sorry" y "Robber Of Life" un corte tan influenciado por los Social Distortion más pasados de rosca como por los Hellacas del "Payin' The Dues".
No, los Backyard Babies no inventaban la pólvora con "Total 13", pero ofrecían justamente lo que anunciaban: Trece cortes matadores que apenas daban respiro al oyente. Puede que la escuela que crearon (ya saben, bandas de tipos hipertatuados poniéndose las Gibsons a la altura de las rodillas) no pasara de anécdota y es un hecho que sus trabajos posteriores, víctimas de una tamización y refinado de su fórmula, no estaban a la altura de lo aquí expuesto, pero lo que si podemos afirmar es que con ésta obra Nicke Borg y los suyos alcanzaron su cénit, que, tristemente, se vió seguido de una tendencia claramente descendente.
sábado, 14 de mayo de 2011
The Black Crowes - "By Your Side"
Hay veces en las que uno se muestra tan a contracorriente de los postulados mostrados por los seguidores de ciertos grupos (y, en ocasiones, suscritos por éstos) que llega a preguntarse si realmente puede considerarse fan o no de el. Algo así me sucede a mí con los Black Crowes. Me explico.
El común denominador de su público considera "Amorica" su obra maestra y le concede a este "By Your Side" el status de obra menor, llegándolo a poner en inferioridad de condiciones con respecto a sus recientes álbums de regreso. Para más inri, los propios hermanos Robinson, unos bocas de cuidado, no guardan muchas palabras amables para este disco y si tomamos sus declaraciones al pie de la letra extraemos la conclusión de que su carrera empezó con el "Lions", considerando su etapa anterior, la más granada, cómo poco menos que un prólogo. Para mí, en cambio, "By Your Side" supone, en dura pugna con su debut, la cima de lo editado bajo la etiqueta de los cuervos de Atlanta. Comparte con "Shake Your Money Maker" una querencia por la inmediatez y una inequívoca pretensión de volver a las raíces que lo aleja diametralmente de las texturas de "Amorica" o "Three Snakes And One Charm".
El sonido del disco se nutre de los Stones era Mick Taylor, los Aerosmith más viciosos de los 70's y, muy especialmente, de Led Zeppelin. Completaban la fórmula añadiendo una serie de deliciosos matices Souleros, coros gospel y secciones de viento que ahondaban en el componente nocturno y festivo del disco.
Y es que "By Your Side" sabe a periplo noctámbulo, a deshoras, a malas compañías que pueden ser las mejores en esa tesitura. No se nos escapa que, según declaraciones del propio Chris Robinson, la mayor parte del material del disco fue compuesto en Nueva York, en una época en la que el frontman vivía la noche de la ciudad de los rascacielos intensamente, siendo un habitual de su escena discotequera. Y esa nocturnidad empapa los surcos del disco.
El disco abre fuerte, con trallazos del calibre de "Go Faster" y "Kickin' My Heart Around". "By Your Side" supone la primera incursión en terrenos Soul y la crujiente "HorseHead" da paso a una de las cimas indudables del redondo, "Only A Fool" exuberante corte, enriquecido por los metales.
"Heavy" otra gran canción, precede a "Welcome To The Goodtimes". Dios, que canción tan evocadora, resulta sumamente fácil dejarse llevar por ella y verse rodeado de nieve, literal y, ya saben, figurada. Algo así como un villancico cósmico. "Go Tell To The Congregation" mete el dedo en la llaga del gospel y el funky. Un delicioso hammond conduce "Diamond Ring", grandioso corte, arropado de coros con regusto negroide. Ya en la recta final nos encontramos con "Then She Said My Name" y "Virtue And Vice", especial mención para esta última, la más marcadamente Zeppeliniana del redondo, épica, contundente y mística.
Lo repetiré una vez más: Para mí, de lo mejor de los Crowes. Aunque al sector más americana de sus seguidores no le hiciera mucha gracia ver a su banda enfundada en boas de plumas y retomando el pulso con el que habían irrumpido años atrás, no puede negarse la grandeza de este álbum. Su grado de excelencia y riqueza musical rayan en lo intimidatorio. Las canciones que contiene, frescas y atemporales, no han perdido un ápice de su pujanza y la avasalladora positividad que transmite continúa siendo irresistible.
miércoles, 13 de abril de 2011
The Dogs D'Amour - "Errol Flynn"
Especialmente cuesta arriba se me hace elegir un sólo disco de entre los editados por los ingleses. Los factores son varios, de diversa catadura y profundidad: Por un lado, objetivamente, el común denominador de su obra raya a gran altura, especialmente en los -sus- dorados 80's , pero también en la década posterior e incluso su disco de reunión, "Happy Ever After", es más que notable. Por otro, y ya en el terreno de lo subjetivo, son una de las bandas de mi vida y me hacen perder el criterio, pondría a su maquetero y guarrísimo debut, "The State I'm In" a la altura de cualquier obra maestra que os ronde la cabeza. Asimismo, obsérvese que el nombre de su cantante, Tyla, es el mío en estas lides virtuales (y hasta en alguna física y tangible, imagínenese)
Finalmente, y tras ardua reflexión interna, concluyo que "Errol Flynn"puede que sea, no sé si la mejor ("In The Dynamite Jet Saloon" y "More Unchartered Heights Of Disgrace" pesan. Mucho) pero si la obra más representativa del sonido y la idiosincrasia de los perros del amor.
La banda había surgido unos años antes y, tras unos tiempos convulsos de idas y venidas habían conseguido consolidarse, aún de una manera precaria y underground en la escena. Pese a que por su imagen y actitud fueron metidos no pocas veces, y de manera errónea, en el saco del Sleazy Angelino, su apuesta transitaba por otros derroteros bien distintos.
Empapados de decadentismo beat vía Bukowski (A cuyo texto, "Love Is A Dog From Hell" deben el nombre) y de una actitud etílica y romántica que los emparentaba con los Faces, amén de un indiscutible poso melancólico, pero con mordiente a la usanza de sus admirados Thin Lizzy, la banda de Tyla derrochaba clasicismo y fijaba la vista en los 70's, sin renunciar al Hard Rock que por aquellos años dominaba el mundo.
"Errol Flynn" supuso, en cierto modo, la culminación y el canto de cisne del sonido de la formación más laureada de The Dogs D'Amour, ya sabéis: Tyla acompañado de los carismáticos Jo Dog, Steve James y Bam. El disco abre con uno de los mejores temas jamás escritos por la banda, "Drunk Like Me", un Rock and Roll chulesco y melancólico, con Tyla dejándose su rasposa voz en una de esas letras, tan de la banda, sobre beautifuls losers con unas copas de más. Colosal apertura a la que le sigue "Goddess From The Gutter" un tema que, pese al poco predicamento que tuvo en la vida en directo de la banda, era más que notable. "Hurricane" posee un aura, no sé si por la producción, que la emparenta con el sonido pretérito de la banda, más ochentero, sí, pero también más volcado a tesituras acústicas.
"Satellite Kid" fue el single del álbum y, pese a que me parece de lo más granado de su cancionero, yo habría escogido el tema título, "Errol Flynn", para semejante cometido: Una joya acústica de poco más de dos minutos, con constantes referencias a las estrellas masculinas del viejo Hollywood trufadas en sus versos, con unos coros a lo cowboy arropando a un Tyla poseído, intercambiando a placer todos los registros de los que hacía gala. La guitarrera "Planetary Pied Piper" da paso a otro de los clásicos incontestables de la banda, "Princess Valium", con sus toneladas de melancolía a cuestas y su sabor acústico y desganado.
Tras la correcta "Dog's Hair" viene otro de los highlights del álbum, que no es otro que "Trail Of Tears", que quizás fue elegido como segundo single al ser visto como una potencial power ballad de las que copaban la MTV en la época. Nada más lejos, ni por sonido ni por hondura. Tampoco es balada, pese a su título, "Ballad Of Jack", un Rock and Roll vacilón y borrachuzo de regusto acústico que nos trae a la cabeza a los Stones del "Sticky Fingers", o, por citar a un referente coetáneo en el tiempo, The Georgia Satellites. "The Prettiest Girl In The World" tiene un toque pop y happy que hace que sea de mis preferidas del disco. En "Girl Behind The Glass" se marcan un tema que, desde el título -chicas y vasos- es puro Dogs y en la magnífica "Things Seem To Go Wrong", retoman su faceta derrotista, siendo, de paso sea dicho, una de las mejores y más olvidadas canciones del grupo. La potente "Baby Glass" cierra el LP a ritmo de Hard Rock cazallero y pasado de vueltas.
Alguien dejó dicho que la melancolía es la alegría de la tristeza. Tomando en consideración estas palabras podemos afirmar que "Errol Flynn" es un delicioso ejercicio de Rock And Roll melancólico, cuyos surcos abundan en historias fallidas, corazones rotos y perdedores, pero sin caer por ello en el lloriqueo y otras actitudes execrables. En cierto modo, podemos decir de la música que encierra lo mismo que de la banda que la creó -que jamás consiguió despegar del todo, y cuya popularidad, a partir de aquí, descendió paulatinamente-: Perdedores, pero con clase.
miércoles, 23 de febrero de 2011
Turbonegro - "Apocalypse Dudes"
Hay discos a los que uno lleva queriendo meterle mano desde que se puso frente a un ordenador para dar buena cuenta de sus filias musicales, pero entre una cosa y otra, pasa el tiempo y no se les otorga el espacio que merecen. Incluso discos y grupos que he descubierto más adelante se han colado de mala manera para pillar sitio en la blogosfera. Quién sabe, quizás es el respeto que nos infundan esos redondos el que hace que no los encaremos a tiempo.
Turbonegro han sido, lo digo ahora y aquí, un grupo fundamental en mi background. Les debo un sinfín de buenos ratos y los asocio a otros tantos momentos dulces de mi adolescencia, cuándo todo el tinglado del Rock And Roll se comenzaba a ir abriendo ante mí. No dudo que, desde el punto de vista de un extraño, debe resultar inquietante que alguien considere entrañables a unos tipos enfundados en denim, sórdidas temáticas homoeróticas y decadentismo, pero bueno, no hay ley, afortunadamente, que regle la cordura de nuestros afectos.
Los noruegos fueron parte activa de la llamada escena escandinava, aquella explosión que asoló el underground en la Europa del ocaso de los 90's y que, junto al buen hacer al otro lado del océano de bandas como Supersuckers o Nashville Pussy, consiguieron mantener viva la llama del Rock'n'Roll más genuino y guitarrero. Al igual que sus compañeros de escena, nuestros protagonistas venían del Punk/Hardcore pero con el tiempo fueron refinando su sonido y sus formas hasta que, tal y como les pasó a Gluecifer o The Hellacopters, acabaron alcanzando la atemporalidad, para desesperación del sector más straight de sus acólitos. Y es que, para alguien con cierto magisterio en cuestiones de R'n'R subterráneo, "Apocalypse Dudes" es un álbum totalmente inesperado. Me explicaré: La banda venía de editar un pequeño clásico, "Ass Cobra", una obra heredera en gran medida de Black Flag y que suponía algo así como el colofón a un primer periplo jalonado de cambios de formación constantes y reconocimiento mínimo. Así las cosas, lo lógico era pensar que la banda no se movería demasiado de esas coordenadas y que, con el tiempo, se irían sin hacer mucho ruido. Afortunadamente, nada de eso tuvo lugar.
Pese a mediar dos años entre el disco que nos ocupa y su antecesor, la banda había avanzado un mundo compositivamente hablando. Seguían manteniendo el poso punk pero abrieron de par en par las puertas al Hard Rock. Sí, la influencia de gente como Poison Idea o los Misfits seguía latente, pero más palpable aún era el rastro de grupos como AC/DC, Alice Cooper o The Dictators. Gran parte de las culpas de este golpe de timón tenemos que echárselas al por aquel entonces flamante guitar hero de la banda, Euroboy, que en este disco es poco menos que una máquina de facturar un riff glorioso tras otro. Asimismo, la presencia de teclados cortesía de Pal Pot Pamparius reforzaba la nueva apuesta sónica de la que hacía gala la banda.
Permítanme que me ahorre hacer un comentario exhaustivo, canción a canción, del disco: Estamos ante una colección de himnos perfectamente nivelada, a caballo entre el Punk Rock 70's, el Hard Rock y el Glam.
Creo firmemente que éste es uno de esos discos, al igual que el "Highway To Hell" o los primeros LP's de Motorhead, en el que cada canción cumple de sobras su cometido. ¿Exagerado? Para mí no, desde luego. Mis highlights particulares son, cómo no, la inicial "The Age Of Pamparius" (Nunca una letra sobre pizzas dió para tanto),"Get It On", pese al descarado parecido que guarda con el "I Just Wanna Something To Do" de los Ramones (o precisamente por eso, quién sabe), la fantasía homoerótica y western en la letra de "Prince of the Rodeo", el tono contenido, nocturno y peligroso de "Are You Ready (For Some Darkness)?", las exhibiciones guitarreras en "Humilliation Street" y la gran final con "Good Head".
Hay gente que no duda en señalar a "Apocalypse Dudes" como el mejor artefacto de Punk Rock de los 90's, y eso, en una década que vivió los últimos lanzamientos de los Ramones, es mucho decir. Otros, como Henry Rollins, van incluso más allá y le conceden a la banda de Happy Tom el honor de haber editado la cima europea del género. Yo, por mi parte, prefiero dejar a un lado esas conjeturas y sumergirme en el hedonismo decadente y lascivo con el que estos noruegos terminaron de forjar el comienzo de su culto.
sábado, 12 de febrero de 2011
KISS - "Rock And Roll Over"
El mundo del Rock and Roll, al igual que cualquier otro tinglado de base más o menos cultural, también sufre de la presencia de tópicos, conceptos basados, en el mejor de los casos, en medias verdades y prejuicios que, para colmo, suelen ser acatados por la inmensa mayoría de la escena (Por darle alguna denominación...) como hechos inamovibles, verdades templarias.
Así, al igual que para muchos Dylan es un folkie izquierdoso (Un periplo que, siendo generosos, supone un 15% de su carrera) y AC/DC o Motorhead, deudores de Chuck Berry hasta el tuétano, Heavys (?), a KISS le toca el nada llevadero sambenito de horterones petardos, adalides del mal gusto y, en definitiva, de grupo que le debe más a toda su parafernalia que a la música que facturaron. Basta darse un garbeo por estos mundos de la red para corroborar la impresión que generan. Bien, si vamos a crucificar a un grupo por asociar espectáculo a su música añadamos a la lista negra al father of invention, Screamin' Jay Hawkins. Y a Alice Cooper, Jayne County, The Rolling Stones, The Tubes... En cuanto al apartado estrictamente musical, cierto es que se les pueden achacar muchas de las acusaciones de las que han sido víctimas: A partir de su etapa 80's, claro.
En los 70's KISS eran un engranaje de Rock And Roll perfectamente engrasado, bien lejos de las pretensiones Hard & Heavys que le entraron en la década próxima. Habían aterrizado en la escena a comienzos de la década, sin ocultar su animadversión hacia formaciones como Grateful Dead, y reclamando una vuelta a la inmediatez del buen y viejo R'n'R primigeneo (eran de Nueva York, ¿Qué esperábais?) En su equipaje, abundante material del otro lado del océano, bien de los viejos grupos de la british invasion, bien del incipiente Glam. También bebían, muy a su pesar y por mucho que lo nieguen, de unos paisanos de categoría: New York Dolls.
"Rock And Roll Over" es la piedra intermedia de la que sin duda sería la más granada trilogía de entre que editó la banda, completada con "Destroyer" y "Love Gun". Además es su álbum de transición , delimitando la frontera entre el Rock n' Roll áspero y contundente de las primeras entregas con el leve acercamiento a matices más Hard Rock que estaba al caer.
Los ingredientes no eran otros que los acostumbrados: El carisma vocal de Paul Stanley, los coros de Simmons y su punzante bajo, la bateria seca y efectiva de Peter Criss, y sobre todo, los riffs de Ace Frehley, simples e hiperadictivos. Curioso lo de este guitarrista, tan vindicado hoy día como denostado por la facción más Heavy de sus seguidores cuando, en los albores de los 80's, fue expulsado del seno de la banda en favor de un corremástiles de cuyo nombre no quiero acordarme. Eran en definitiva, y, salvando las distancias, como sus adorados The Beatles: Una banda de cuatro piezas.
Si por algo se distingue "Rock And Roll Over" es por ser un álbum perfectamente homogéneo, donde se antoja especialmente díficil escoger una canción por encima de otra. Aquí no hay singles preclaros e himnos impepinables como "Detroit Rock City" o "Rock And Roll All Night". Lo que sí encontramos es una colección de riffs memorables y estribillos coreables. Cortes llenos de electricidad y chulería como la inicial "I Want You" o "Calling Dr Love"; melodías soberbiamente construidas como la de "Mr Speed" y odas al desenfreno guitarrero, caso de "Makin' Love". Mención especial merece "Hard Luck Woman", donde el siempre entrañable Criss salta de los parches al micro, poniendo voz a lo más rootsy y Rod Stewart que jamás hayan grabado los cuatro enmascarados.
En definitiva, y para ir concluyendo, si sois de esos que no se han atrevido a ahondar en el legado 70's de la banda repelidos por su imagen de superhéroes Marvel , escaldados de su producción ochentera o hartos de las chorradas que suelta Gene Simmons cada vez más a menudo, os invito a poner vuestros prejuicios a buen recaudo, al menos durante la poco más de media hora que dura este "Rock And Roll Over", uno de esos artefactos de Rock atemporal que te iluminan el día.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)








