Es curioso, existen bandas en la historia de la música que, pese a que se esforzaron por proyectar una imagen naive y dulce de ellos mismos, es inevitable recordarlos por los detalles sórdidos y/u oscuros de su biografía. Cómo ejemplo podríamos citar a The Carpenters, Badfinger o, afinando en exceso, las conexiones de los Beach Boys con Charles Manson, amén del sinfín de demonios particulares que llevaba consigo a modo de inseparable equipaje el bueno de Brian Wilson.
El legado de los Misfits bien podría situarse en el polo opuesto de esa tendencia: Pese a lo crudo y deslavazado de su sonido y a lo explícito de su oferta lírica, que iba del asesinato en serie y la mutilación a los zombis, comedores de cerebros, ovnis y demás ralea mítica de Serie B, es inevitable acordarse de ellos con cierto sentimiento entrañable. Sucede, en cierto modo, como con las películas de bajo presupuesto que le sirvieron de inspiración: Que lejos de dar miedo generan simpatía y sentimientos de evasión al que las ve (o los oye, en este caso)
Dotando de revoluciones extra al legado de los Ramones, combinándolo con su doctorado honoris causa en subcultura de los 40's-50's y rematando la jugada su innegable sentido de la melodía, que ni la producción prácticamente inexistente del álbum ni las montañas de power chords podían ocultar, los Misfits debutaron en largo con un LP con más hechuras de recopilación de grandes éxitos del grupo que del disco de presentación que en la práctica era. Y eso pese a la chulería que se marcaron de dejar fuera "Last Caress", uno de sus temas definitivos de siempre.
Aunque si de algo anda sobrado este "Walk Among Us" es precisamente de temas definitivos, de himnos, de highlights incontestables de la banda de Lodi. De hecho, me atrevería a decir que el 95% de lo más granado que editaron se encuentra aquí. No tendré la osadía de afirmar que lo demás sobra, pero sí de decir que jamás consiguieron igualar -de superar ni hablamos- esta jugada inicial.
"20 Eyes" abre fuego, poniendo de manifiesto la querencia del grupo por la velocidad desatada y el adictivo uso, tan hooligan, de los coros. Siguen con una de sus cimas indiscutibles, la mítica "I Turned Into A Martian", dramática narración de una posesión alielígena. Una poderosa línea de bajo de Jerry Only da paso a "All Hell Breaks Loose", un pelotazo de Punk Rock trallero e intimidante que da paso al tributo que rinden a uno de sus iconos de juventud: "Vampira", la musa tardía de Ed Wood Jr. que, vaya por delante la anécdota, llegó a conocer a Danzig y compañía durante el transcurso de una firma de discos de la banda en Hollywood, ahí es nada.
"Nike-A-Go-Go" sigue la senda de los temas más decididamente hardcore del grupo, cosa que no podemos decir de la hímnica e imprescindible "Hatebreeders". "Mommy Can I Go Out And Kill Tonight?" más allá de lo atómico de su título, sobra. Sobra, primeramente, por tratarse de un tema grabado en vivo, registrado con una calidad sónica que va más allá de lo cochambroso, dejando mucho que desear; y en segundo, pero no menos importante lugar, por encontrarse muy por debajo de la media general del álbum.
Afortunadamente, tras el pequeño bajón, se suceden las que a mi modesto entender son las mejores canciones del redondo. La épica "Night Of The Living Dead", con su impagable comienzo; "Skulls", o la clase de canción por la que amo a esta banda, con un Danzig poniendo su mejor voz a las súplicas de un psycho killer redomado ("I want your skull, i need your skull") "Violent World", cercana aún en la distancia a los cánones del psychobilly, al igual que la potentísima "Devil's Whorehouse", con sus estructuras remotamente fifties y el insidioso y machacón ritmo de batería. Tras toda esta exhibición de poderío viene la canción del disco, su colofón a efectos teóricos y casi que prácticos, me estoy refiriendo, cómo no, a "Astro Zombies" una de las cimas innegociables del cancionero de la banda, santo y seña de sus virtudes y bondades como tal. Tras esto, la brevísima -no llega al minuto- y tabernera "Braineaters" hace más las veces de outro que otra cosa.
No, el legado de los Misfits no goza de la salud que merece. Las distintas formaciones, la huida paulatina de algunos de sus miembros clave y, muy especialmente, las giras sacacuartos que bajo ese nombre está llevando a cabo Jerry Only con un par de saldos de Black Flag no hacen más que desgastar y devaluar el buen nombre que pudo tener un día este grupo. Mas conviene no olvidar que, pese a los desagravios que a día de hoy se puedan cometer en su nombre, los primeros eslabones que conforman la singladura Misfits dieron carta de naturaleza, junto a The Cramps y los primeros Fuzztones, a la fusión definitiva entre la subcultura de épocas pretéritas y el Rock and Roll, lo que a la larga terminaría siendo un género en sí mismo del que ellos pueden vindicarse, sin rubor alguno, como pioneros.